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My reflections

I feel the charm and the beauty of the Asturian Nature in my solitary journeys through the mountains and woods.


Álvaro Vega
Este verano he trabajado como guía y guarda en el refugio de "Cabaña Verónica, en Picos de Europa. Ha dado mucho para pensar, meditar y observar.

Han pasado muchos senderistas y montañeros comentando lo afortunado del trabajo. En verdad, es un privilegio, pero también es duro. No tenemos manantial ni depósito de agua, hay que portearla en la espalda. Al igual que todo, con el sudor de la frente, se aprende a valorar las cosas.

"La montaña, el hombre, la subsistencia".

Un día tuve una conversación con cuatro personas, las cuales me decían que tenía que volver a la realidad de la ciudad. Yo les contesté que esa era "su realidad", la de las prisas, el consumismo y el psiquiatra. Pero realidades había muchas: la del campesino, el negrito en áfrica, el pescador o el esquimal; el rico o el pobre, etc.

Cuando les di esa explicación no supieron qué contestarme.

Por otro lado qué valores tenemos cuando algo es de todos, como es la montaña, el bosque, los ríos y lo llenamos de colillas, papeles, vídrios, plásticos, latas, etc. No sólo contaminan las industrias. Nosotros también colaboramos. Y qué educación hacia nuestros hijos: ¿Cómo puede haber individuos que pretendan que haya caminos para hacer una cumbre o hacer una travesía sin saber orientarse, sin agua, calzado apropiado, mapa, brújula, G.P.S., etc.?

¡Después queremos que no haya accidentes ni desgracias!

Informaros, y cotejar en varios libros o páginas web sobre la ruta que pensais realizar, porque lo que a una persona le puede parecer fácil, para otra puede entrañar dificultad.

Solamente aconsejo cabeza y sentido común.

Decía John Steinbeck,
de todos los animales de la creación,
el hombre era el único animal
que comía sin tener hambre,
bebía sin tener sed
y hablaba sin tener nada que decir.......

Ahora en los tiempos que corremos,
cuantas cosas deberíamos replantearnos,
relacionado con la ética y la moral,
cuanto con el respeto y el honor.

Estando en la urbe, ansió ya partir
a dar placer a los cinco sentidos,
recorriendo sendas, ríos, bosques y montañas.

Soledad que me traéis paz al alma,
emociones, sentimientos, sosiego y calma
de ver paisajes, de poder tocar el cielo,
de saber lo que es el sonido del silencio.

Observar, anonadado, sin palabras para expresar,
contemplando los ocres de un hayedo en otoño,
cuando logro divisar un jabali, ciervo, corzo o lobo,
como no voy, a nuestra madre tierra, amar.

Ojos deslumbrados de un hermoso amanecer,
de una puesta sol en el alto collado,
intensos colores, reflejos, nubes dadme la mano,
ultimo rayito de sol envolvedme en un abrazo.

Cada paso a una cumbre, bendita paz,
cada cumbre un paso más hacia la libertad,
sintiendo la caricia de la brisa en la cara,
el sacrificio, esfuerzo, es una conquista recompensada.

Olores a musgo, humus, flores, bosque, tierra,
susurros, melodías de arroyos de agua cristalina,
ayudáis a darle sentido a esta humilde vida,
ya que el placer que me dais merece la pena.

Un sentido he encontrado,
no puedo vivir rodeado,
de hormigon, acero y asfalto.

Respirando profundo,
aire puro de montaña,
amo, siento, vivo,
pero el mayor logro,
es sentir la libertad.

Andar, recorrer, ascender y descender, visitar, conocer, ver, disfrutar,
los distintos rincones, paisajes, pueblos, brañas, bosques y montañas,
que hay, existen a lo largo y ancho de mi tierra, Asturias nuestro paraíso natural,
es un espectáculo, el cual no podemos perder.

Mi espíritu vaga libre persiguiendo las aguas de los riachuelos, al invisible viento.

Atracción por lo que no se pude narrar, por la simplicidad de la pureza y la belleza,
atrapadas en mi retina.Enamorado de lo sublime, natural y sencillo.

Armonía de imágenes, texturas, colores y sonidos.

Equilibrio de la sabia Naturaleza, la mayor obra de arte,
que se pueda contemplar, mezcla de arquitectura, escultura y pintura,
interacción de la vida y la muerte.

Ni me imagino, ni creo que llegue a conocer a ningún artista,
que hiciera semejante arte, grandeza y perfección.
Comienza un nuevo día del mes de Septiembre.
Madrugo para el comienzo de una nueva aventura.
La mañana me recibe oscura, fría y desnuda en el pueblo de Caín, con el Cares presente.
Dos mil metros de desnivel, sudor y pasión, la canal de Dobresengos, principio de la ascensión.
Con decisión, paso a paso, veo los picos allá arriba. Todo lo miro y observo, sin pausa, sin prisa.
Impresionantes los muros de los Cabrones y Torrecerredo.
En el mundo de la caliza parece que no pasa el tiempo, aunque el agua y el hielo continuamente hacen su trabajo deshaciendo la roca, sin detenerse y sin descanso.
En Collada Blanca hago un alto en el camino perdiendo la vista Torreblanca, Llambrión, La Palanca.

También se ven Tiro Llago, Madejuno o los picos Santa Ana.

Retomo la marcha, me queda poco hasta el destino.

Ya diviso resplandecer la cúpula plateada, Cabaña Verónica, bien se puede decir: mi casa.

Ahí estarán los Joses, mis compañeros y amigos.

Agradecido estoy por los momentos vividos. Me siento, fatigado, a la puerta del refugio, cierro los ojos, me relajo y respiro.

Peña Vieja, Torre de los Horcados Rojos, Tesorero, agujas, collados, cumbres, un trocito de mundo veo.

Miras un punto, trazos imperfectos, piedras sueltas. Si miras el todo son montañas y cimas perfectas y sobre todas, las paredes verticales de un Picu, para algunos el Naranjo de Bulnes, para otros, el Urriellu.

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